Hace poco os hablé de cómo gracias a mi alimentación había perdido 15 kilos en 4 meses , pero hoy viene una parte fundamental que es la del ejercicio físico. Si te preguntas cómo ponerte en forma tras dar a luz con un entrenador personal, aquí tienes la clave para pasar a estar de fondona a delgada y fuerte, vamos, a una mamá buenorra en toda regla porque como bien etiqueto en mis vídeos semanales dónde cuelgo mis entrenos en Instagram, #strongisthenewskinny, es decir, que ya no está tan de moda estar fideo palo, sino estar fuerte, así que, si os interesa, seguid leyendo, mamis.

Conocí el centro Total Booster en Sant Cugat, pueblo dónde vivo y me gustó porque era un centro nuevo y muy pequeñito con un lema: “maximizar tu rendimiento deportivo”. Para una madre con 4 hijos y muy,muy, muy poco tiempo para cosas ociosas y que considero un verdadero lujo como entrenar, convenía que el escaso tiempo que le dedicara a ponerme fuerte, se estrujara al máximo y viera resultados pronto para motivarme.

Primero pensé que si era un centro para deportistas de alto standing, eso no iba a ir conmigo porque yo era una pobre madre fondona que hacía meses ( o años) que no hacía nada para mover el trasero básicamente, pero pronto ví que estaba muy equivocada.

Lo bueno de Total Booster es que es como el anuncio de Coca-cola, para gordos, flacos, madres, deportistas, altos, bajos, jóvenes, mayores… todos tienen cabida en este pequeño local del centro de Sant Cugat dónde te pones bajo las “órdenes” de Abraham, tu entrenador personal que saca, sin lugar a dudas, la mejor versión de tí misma.

Yo cuando empecé iba con muchos miedos de si iba a poder entrenar con el plus de que mi hijo de un año venía conmigo. Para mí era una condición sinequanon y me llevé una grata sorpresa al ver que era perfectamente compatible porque  mi hijo campaba por ahí a sus anchas entre fit balls, colchonetas, subiendo espalderas y encaramándose a kettle bells. Abraham se encargaba de él en los momentos difíciles.

A ver, seamos realistas, por muy bien que te lo puedas montar, nunca será igual que si no estuviera tu peque, pero seguro que muchas estáis como yo diciendo que si no puede el bebé estar con vosotras, casi mejor que dejáis de hacer deporte y esa es la idea que os quiero quitar de la cabeza. Se puede entrenar con un bebé, con un niño ( y hasta con 4 que yo estos días de verano voy con toda mi tribu a entrenar).

Os voy a contar mi experiencia entrenando ahí un trimestre: primero, antes de nada, visitas en el centro Tertulia ( al que pertenece Total Booster) a un fisioterapeuta. Él te valora y te ve de dónde cojeas y hasta qué punto y estas indicaciones se las transmite a Abraham para que así él pueda ver qué ejercicios mandarte, dónde incidir y dónde no. Esta es una parte fundamental de la que ya os hablaré mas extendidamente el próximo día.

Después comienzas los entrenos semanales, aunque pueden tener la periodicidad que te vaya mejor, pero yo recomiendo que sean cada 7 días para así ver resultados y motivarte. Se empieza más flojito y semana a semana, se va subiendo el nivel a medida que vas ganando confianza y seguridad con cada ejercicio.

La dinámica dentro de esa media hora de entreno que hago es la siguiente: primero caliento un poco haciendo bici (cosa que no hacía hace décadas y no es broma) y después empezamos con el cardio bonito que te hace sudar la gota gorda y desear que acabe ya el entreno.

En estos tres meses he hecho todo tipo de ejercicios, aunque te confieso que el que más me gusta (y desestresa) es el boxeo. Si, lo que lees: el boxeo. Nunca había hecho algo así, pero liberas una adrenalina que no veas…muy recomendable. Cuando mi amiga Pati que es muy menudita y era bailarina de ballet me dijo  hace unos meses que estaba haciendo boxeo, no daba crédito, pero ahora le entiendo perfectamente: ¡¡¡boxear mola muchísimo!!! Tenéis que probadlo, mamis, de verdad.

Después se usan varios elementos de diversas maneras: uno de ellos es mi amigo ( o enemigo, más bien) el Boosu, como dice Yolanda de Nadie como mamá. Es una media pelota que sirve para ponerse encima y hacer ejercicios de equilibro. Parece fácil, pero no sabéis cuánto puede llegar a descompensar cualquier parte del cuerpo y, por tanto, cuánto puedes llegar a trabajar en él. Aquí me véis, por ejemplo, haciendo remo encima (ríete tú de las agujetas al día siguiente).

También se usan las pelotas medicinales o fit balls que yo pensé que sólo servían para usarlas durante el embarazo y nada más lejos de la realidad pues tienen un sinfín de usos.

Como véis, todos los ejercicios están supervisados en todo momento por Abraham al milímetro y te corrige cada postura para que saques el máximo rendimiento del entreno. Al día siguiente quizás no lo agradeces tanto con las agujetas que te hacen arrastarte por la vida como alma en pena, pero luego te acaban gustando y todo porque es señal de que has trabajado partes de tu cuerpo que ni sabías que existían.

Y por supuesto, si tienes que hacer una parada técnica para alimentar a tu criatura, paras y todos tan contentos, a seguir sudando. Parece, quizás, una tontería, pero es algo que yo valoro muchísimo y seguro que vosotras también porque hay sitios dónde hasta te pueden llegar a mirar mal por dar el pecho, pero lo bueno de estar en un centro pequeñito y estar tú sola con el entrenador es que tienes total libertad para hacer lo que quieras sin prejuicios de nadie.

De hecho, el año pasado, cuando conocí a Abraham por primera vez, estaba yo amamantando al Cuarto y él no me juzgó, al contrario, me dijo que le parecía fenomenal que lo hiciera. No sabía yo las vueltas que iba a dar la vida y que acabaría siendo mi entrenador personal, el sueño de una perezosa anti-deportes como yo.

Otro elemento para trabajar son estos balones que, aunque parezcan de baloncesto, los hay de varios pesos. Este es de 6kg, si mal no recuerdo. El lanzarlo con toda fuerta contra el suelo con una postura concreta libera también bastante estrés. Eso sí, Abraham me coge mientras al Cuarto, no vaya a ser que le de un golpe fuerte.

Y el Cuarto de tanto verme con los guantes puestos lo que hace nada más llegar a Total Booster es cogerlos para jugar. Me hace muchísima gracia.

Que sepáis, además, que por si vivís fuera de Sant Cugat y buscáis los servicios de Abraham, hace también entrenos personales a domicilio, así que no tenéis excusa para no poneros en forma para este verano (aunque yo soy de la oponión de que hay que entrenar todo el año).

Este objeto de aquí es como un pozo de tortura, para qué engañarnos. Es para aguantar más tiempo haciendo sentadillas hasta que te arden los músculos, pero sí, mamis, esto es necesario y ¿por qué?, pensaréis. “Si yo ya corro tras mis hijos en el parque y por casa, ¿ eso no cuenta?”. Pues sí, algo hace, no vamos a engañarnos. No es lo mismo estar en reposo en un sofá apoltronada todo el día que corriendo tras bichejos, pero se trabajan cosas diferentes y no se quema ni tonifica igual, de verdad de la buena. Os lo dice una que se excusaba diciendo que no tenía tiempo para hacer deporte…

El elemento por excelencia de los entrenos es el TRX que se usa para entrenar en suspensión, lo cual a parte de estar muy de moda, es perfecto para las madres que tenemos el suelo pélvico tocadito tras dar a luz porque así el impacto que se recibe es mucho menor que hacer una sesión de aerobic o zumba, por ejemplo (como ya os contaré otro día que también hago).

Así podéis trabajar cualquier músculo que os aconseje Abraham. Aquí, por ejemplo, estoy dándole caña a brazos, pectoral y dorsal.

La verdad que he empezado a ver resultados mucho más rápido de lo que yo creía porque cada vez me cuesta menos hacer los ejercicios y puedo ir subiendo de nivel y haciendo otro tipo de cosas, lo cual es perfecto porque así, además, no te aburres nada porque cada entreno es diferente del anterior.

He ido notando como mis brazos se han fortalecido, como mi core también lo ha hecho y consecuentemente, he dejado de tener dolores de espalda en cervicales y lumbares, de los cuales yo antes padecía muchísimo y para mí eso es ganar calidad de vida y no tiene precio.Y mientras, el Cuarto por ahí pululando tan pichi…

Recuerdo el día que hice este ejercicio al final del entreno y Abraham empezó sujetándome  y corrigiéndome la postura para que apretara el abdomen, pero siguiera respirando, claro y me pareció imposible hacerlo yo sola. Pues bien, ahora lo hago sola. A ver, no dejo de sudar la gota gorda, pero estoy muy orgullosa de ir viendo mis progresos.

Es por todo esto, por la adrenalina con la que sales después del entreno y por cómo vas mejorando semana a semana, que os recomiendo que pongáis un entrenador personal como Abraham en vuestras vidas. Y si no, ved mi cara de felicidad tras un entreno cualquiera.

María

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