Siempre había querido darme el lujo de hacer presoterapia, pero hasta ahora no había sido posible. Sin embargo, al haber perdido tanto peso este curso, tal y cómo te conté en este post dónde explico cómo logré perder 15 kilos en 4 meses, lo vi más bien como una necesidad para acabar de “poner todo en su sitio”. Para empezar me planteé dónde hacer presoterapia en Barcelona porque para un tratamiento de belleza así, no me iba a ir al primer sitio que encontrara. En la Coqueta de Gracia ofertaban este servicio de cara al verano y fue la mejor elección que pude haber hecho, sin duda.

Por si no lo sabéis, la presoterapia es un tratamiento corporal para mejorar la circulación y esa desagradable sensación que experimientamos muchas de “piernas cansadas”, así como para eliminar o combatir la celulitis. Pero es que además, es un masaje en las piernas tan agradable e indoloro que una sale flotando. Yo me he hecho varios drenajes linfáticos manuales en embarazos y eso sí que es poco agradable, pero esto es más eficaz y no duele nada, de verdad.

Sólo tienes que ponerte esta especie de mono hasta debajo del pecho o pantalones que van conectados a una máquina y cerrar los ojos mientras va entrando y saliendo el aire en tus piernas progresivamente mientras tú hasta te duermes, como me pasó a mí. Será la falta de sueño y el verme sola en un ambiente tan agradable, pero me desperté un día sin saber ni qué hora del día era ni dónde estaba.

 

Como seguramente sabréis, hay que hacer un mínimo de sesiones para notar todos sus beneficios. Yo hice 5 y la verdad es que ya empecé a notar cambios. Recuerdo perfectamente que la primera vez que me puse el mono me iba justito y las últimas veces ya subía la cremallera con total facilidad, tal y como constató Yannick, la esteticien de la que os hablaba en el otro post que me depiló tan bien y me hizo una shellac de infarto para la boda de mi hermano.

Os podéis sacar distintos bonos cuyos precios podéis consultar aquí en su web y elegir el que más se adapte a vosotras. Las sesiones duran 50 minutos siempre. Quizás os emocionáis como yo la primera vez que me podían las ansias y el relajo y deseaba hacer sesiones más largas, pero realmente es el tiempo necesario. Ahora que hace más calor, los pantalones no dejan de añadir un poquito de temperatura y está comprobado que es el tiempo que el cuerpo necesita. Quizás después de las sesiones os notáis muy cansadas o váis mucho al baño. Es todo normal y lógico pues habréis depurado y tenéis que sacarlo por algún lado.

 

¿Os permitíis vosotras pequeños caprichos como ésto?

María

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