Cuando vi los Psicocuentos de Ediciones Pirámide quedé en seguida prendada de ellos pues era un concepto diferente a lo que estoy acostumbrada en lo que a literatura infantil se refiere. Son una serie de libros para niños con un propósito muy concreto, por eso vienen con una guía para padre más el cuento para los más pequeños. Lo bueno es podérselo leer los adultos tranquilamente primero y luego leerlo junto a tu hijo porque te dan muchas pistas sobre cosas para hacer luego en casa para trabajar cada tema.

Así podéis ver los siguientes títulos que en casa hemos leído:

1) Un cuento escrito por Francisco Xavier Méndez Carrillo y María Pascual para trabajar la “mamitis/papitis” es decir, el famoso “¡ Mamá, no te vayas!”. El título del mismo es “Llamadme Manuel, por favor“. Como véis los títulos no tienen que ver con lo se trabaja para que el niño no se sienta presionado. A mí me ha servido especialmente para la peque de 3 años. A través de la historia de cómo un niño llamado Manu se queda un día atrapado en el ascensor y por eso coge miedo a separarse de sus padres, a éstos se les ocurre una manera para que esto no vuelva a suceder.

 

2) Cristina Larroy García y Aurora Gavino Lázaro nos presentan el tema de la desobediencia, es decir, el famoso síndrome del niño que se “hace el sordo”, vaya. Un cuento perfecto para mi hijo el Mediano, especialista en esto. Gracias al cuento de “Manchas, el perrito despistado” he conseguido coger ideas para cómo hacer para que me escuche más atentamente cuándo le doy órdenes. En este libro, cuenta cómo un perrito llamado Manchas iba siempre a la suya hasta que un día tuvo un “susto” y a raíz de eso tuvo que aprender técnicas para intentar concentrarse en cuándo sus dueños le mandaban hacer cosas. Obviamente un perro no es lo mismo que una persona, pero creo que es un símil que puede ayudar a que los niños así vean un paralelismo sin darse muy por aludidos y, por lo tanto, que se agobien o avergüencen de alguna manera.

3) “Yaco, el caballo salvaje” escrito por Aurora Gavino Lázaro, José I. Baile y María J. González se adentra en el mundo de los niños que no comen o comen mal. Por suerte mis hijos comen bastante bien y no he necesitado usar los tips que aquí se dan, pero entiendo que haya padres a los que este tema les traiga de cabeza. A través de la historia de un caballo que no comía y se quedaba sin fuerzas, los malcomedores pueden coger ejemplo de cómo se hizo fuerte.

4) Para ayudarnos con las pesadillas nocturnas está el libro de “Álex y el monstruo de los ojos rojos” escrito por Aurora Gavino Lázaro, María Flores y Carmen Colón. Este psicocuento me ha parecido súper tierno y original. Nunca se me habría ocurrido que para descubrir los miedos de nuestros hijos podríamos intentar vencerlos comprendiéndoles mejor echándole un poco de imaginación. Así hace Álex que intenta ayudar a un monstruo al que teme poniéndose en su lugar. Al final hasta acaba dando penita el horrible monstruo que le aterrorizaba al principio.

5) Por último está “Álex en una misión secreta” escrito por Aurora Gavino Lázaro y Mireia Orgiles para tratar otro tema muy recurrente: el miedo a la oscuridad. Este libro me es especialmente útil pues a todos mis hijos les da miedo, aunque a unos más que otros. Gracias a los trucos que le enseñan a Álex sus papas, he cogido ideas de cómo conseguir que a través de que mis hijos cojan  walkie talkies en zonas oscuras e ir hablándoles por la casa, vayan acostumbrándose a la oscuridad.

Además de estos cuentos, os quiero hablar de estos álbumes ilustrados de la editorial Anaya que les han gustado mucho a mis hijos. “El gran libro de Josefina” (la vaca) es un tipo  “Buscando a Wally”, pero para niños. Su autor es Alexander Steffensmeier.

No sabéis cómo les gusta ser los primeros en encontrar todos las cosas que señalan. Se pelean entre ellos por quién lo encuentra antes, de modo que tengo que repartir los objetos a encontrar en la granja y así están todos contentos.

Después tenemos el “Abecedario ilustrado” de Carles Cano  que tiene dibujos de 27 ilustradores españoles y latinoamericanos. Cada letra tiene su dibujo, cada cual más original, así como un texto. Está bien para leer cada día un par de letras antes de acostarse.

Por último os quiero hablar de este libro tan gracioso: “El agente Ricitos” escrito por el Hematocrítico con unas ilustraciones muy diferentes de Alberto Vázquez y sobre todo, sabiendo que está recomendado y certificado, por tanto, por “Lobito feroz” 😉

Para los niños es un cuento atípico porque rompe con todos los tópicos de cuentos clásicos mezclados con el hilo conductor de una agente muy marimandona, Ricitos de oro. sin embargo, los adultos pueden leer entre líneas y reirse también. Me ha parecido súper ingenioso, os lo recomiendo.

¿Cuál de estos cuentos os ha gustado más?

 

María

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