A veces lo pienso: debo llevar escrito en la frente: “tímame, tímame”. Me pasaba de pequeña, en la adolescencia y pensé que al ya ser una súper mami esto cambiaría, pero no, la cosa va a peor. ¿ Por qué me dejo timar por teléfono? ¿por qué me dejo timar en los centros comerciales? en definitiva, ¿ por qué me dejo timar siempre?, I wonder…

Recuerdo perfectamente que en mis primeros años de Periodismo fui a Madrid a una excursión con una buena amiga, la cual, ahora es madre de dos hijos, como yo, y como llegamos pronto, nos fuimos a un centro comercial. Tal fue mi mala suerte que me topé con una vendedora tan sonriente, simpática y convincente que me acabó vendiendo una súper lima de uñas por unos 50 euros. Sí, sí, como lo oyen. Todo empezó con un ingenuo: “¿te pintas las uñas?” ,”Sí” , “¿ y no te pasa que en seguida se te va el esmalte?” “Síiiiii” (aquí ya yo me sentí como si me leyeran la mente cual adivina de la tele). Pues ale, lima a cal y canto mega guay por 50 eurazos.Si es que lo peor de todo fue, y lo recuerdo con una gran claridad, que yo NO quería comprarlo, sin embargo, la chica era tan maja…¿ qué cómo iba yo a decirle que no? pobre, mujer..con lo que se lo había currado..pues ale, la víctima: yo, una joven estudiante que, por cierto, no sé ni de dónde saqué tanto dinero yo por entonces…al menos fuí lo suficiente lista para revendérselo a una pijilla que vino en el viaje por el mismo precio que yo lo adquirí. Espero que tal pijilla no lea nunca este blog porque si no, me habrá pillado. A ver si luego me viene pidiendo cuentas…

Después una pasa por un embarazo, un parto, otro embarazo, otro parto..y te piensas que estás hecha de otra pasta, que has cambiado, que a tí ya no te las cuelan y no…un día te das cuenta que estás igual que antes o, incluso peor. Sucedió no hace mucho que me llamaron a casa de un tal “Cuerpo 10”. Es lo que tiene estar tanto en casa. La verdad que no sé ni de dónde sacaron mi teléfono. One again, supongo que es lo que tiene el apuntarse a todas las promociones habidas y por haber y dejar mis datos personales en tantos sitios. Todo por ganar algo gratis…qué mala es la crisis..en fin, a lo que íbamos.

Cojo el teléfono y me llaman del conocidísimo en su tierra “Cuerpo 10” y me  preguntan que si estoy contenta con mi cuerpo. No se debe preguntar eso a una mujer y menos si acaba de dar a luz y menos todavía, si acaba de dar a luz a dos criaturas en dos años porque la respuesta es obvia. Así ya entran bien a cualquiera. ¡ Qué listos que son, oye! Entonces me informan de que me regalan un tratamiento corporal por tan sólo (ojo con esta expresión) 2.84 euros a la semana durante todo el año. Como la voz era la de la típica pesada de teleoperadora y yo últimamente ando muy, pero que muy cabreada con todo el personal de Telefónica, le respondí muy borde. Luego ya me fue explicando todas las ventajas y yo me fui suavizando hasta tal punto que quedé en pasarme un día a una hora concreta. Por circunstancias de la vida no pude ir y como no, me llamaron con el clásico: “¿Qué le ha parecido nuestro tratamiento?” y yo, como una idiota me sinceré y les dije: “mira, es que no he podido ir porque mi hijo..bla,bla, bla”. Total, reservo otro día y hora.

Llega el día señalado y yo venga a andar y no encontraba el “Cuerpo 10” en cuestión. Pregunté hasta en tres centros de estética diferentes, les llamé por teléfono y no lo cogían hasta que, por fin, diviso a lo lejos la bandera de una chica que reza la gran promesa: “Cuerpo 10”. Entro con mi mega carrito toda sudorosa pues iba con el tiempo justo para ir luego a la guarde y veo que hay un montón de cola. “Perdone, que llego un poco tarde”, les digo (educada, siempre). “No pasa nada, te tendrás que esperar un poco”. “No, es que no me puedo esperar un rato, sabe, es que si no, no llego a tiempo a recoger a mi hijo de la guardería” “Ah..” “Vuelvo en media horita como mucho” “Vale, vale”.

Al ir a por El Mayor me dí cuenta de que iba a ser un show entrar con el carritrón, mis dos petardillos chillando, la cola de gente, la teleoperadora edulcorada y la impoluta esteticien, así que decidí no ir. Tan educada yo, una vez más, les llamé y les dije que me pasaría otro día por la mañana. Todo esto porque era incapaz de decirles que,en el fondo, no me interesaba nada porque no pensaba dejarme un duro en otro centro de estética que no fuera el de mi marido, que para eso ha abierto uno en tiempos de crisis, oye. Con lo fácil que me hubiera sido decirles la verdad: “oye, mire, que no, que no y que no. Gracias!!”

Pues a los pocos días se repite la misma historia. Me iba yo a dar un masaje pues estaba súper contracturada y, casualmente, me llaman de un centro de fisioterapia de mi localidad (¿de dónde narices sacan mi teléfono??? es que no me lo acabo de explicar..). Acabé explicándole mi vida a la telefonista que resultó tener mi misma edad y sorprenderse de que estuvier tan mal. “Claro ,hija, es que yo he tenido dos niños” (cosa que reconozco es poco común a mi edad). Me pretendía enviar a un maromo a casa a masajearme gratis y, lo peor de todo, ¡¡es que yo le iba a haber dejado entrar!!! La chica sólo me pidió que estuviera en casa y yo, ni corta ni perezosa me fui a hacer mi masaje a mi centro de estética de confianza y no volví a la hora indicada. Me asusté. No quise imaginarme la escena: el maromo, mi bebé dormidos, solos en casa..¡ufff, qué mal rollo!. Así que le dejé plantado. ¡Lo siento, señor Maromo, no es nada personal! (espero que tampoco llegue a leer nunca esto porque hoy en día nunca se sabe). A los pocos días imaginaos que pasó: me volvieron a llamar para preguntar si me habían gustado sus servicios!!! Yo cogí el télefono corriendo, mientras me lavaba los dientes (una no debería ni molestarse en coger el teléfono si tiene la boca llena de pasta dentrífica) y le dije: “¿No le importa llamarme en otro momento? es que estaba a punto de salir de casa”. Y todo por no decirles que no….pero bueno, al menos no dejé entrar al señor en cuestión. Después de todo, quizás sí que he mejorado algo en mi historial de timos.

María

5 Comments on ¿Por qué me dejo timar siempre?

  1. Lorena
    15 febrero, 2012 at 11:32 pm (6 años ago)

    Ay María que me troncho!!!! una lima 50 lereles???? espero q mientras limara uñas, cantara, bailara y te cuadrara la contabilidad mensual!!! jejejejejeje
    Lorena

  2. Con M de Madre
    16 febrero, 2012 at 3:09 pm (6 años ago)

    Es que era MUCHO más que una simple lima. Con ella me iba a ahorrar, supuestamente, los esmaltes que usaría en toda mi vida. Por ahí me entró la chica..claro, no pude resistirme..

  3. NoSeQuePoner
    25 febrero, 2012 at 6:10 pm (6 años ago)

    Es una pena que las mejores madres se lleven lo peor pero que sepas que eres un gran ejemplo a seguir LOL

  4. Belinda
    26 febrero, 2012 at 3:29 pm (6 años ago)

    Estas cosas tienen que pasar para curtirse antes de que los hijos adolescentes quieran timarte 😉

  5. Con M de Madre
    27 febrero, 2012 at 3:21 pm (6 años ago)

    Jajajaja! sí, es un punto de vista interesante! 😉