Hace unas semanas nos invitaron a unas cuantas bloggers al Naturday 2017 para aprender un poco más sobre cómo se hacen los potitos de manzanas de Nestlé. Os diré la verdad: yo sólo he dado potitos de fruta al Mayor y quizás alguno al Mediano, pero ya. Mi historia con los potitos es corta y no es que haya sido mala, es que simplemente encontré una mejor manera de alimentar a mis hijos, pero es verdad que con el Mayor, me venían muy bien cuando salía fuera de casa y quería llevarle comida que llenara, pero no ensuciara y para esas ocasiones recuerdo comprar potitos contundentes como de lentejas y carne y cosas así. Los de fruta eran tentadores también pues equivalía el ahorrarse cortar cada tarde medio plátano, media pera, media manzana, media naranja…pero al final, con los demás, les daba la comida directamente en trozos y ya está.

Todo esto viene para explicar que cuándo me propusieron este viaje las chicas de Nestlé, me apetecía mucho por aprender algo nuevo, pero seguía mirando de soslayo los potitos. La verdad que tras nuestra visita a los campos de manzanas de Marguens en Lérida, cambié de opinión completamente y acabe viendo que un potito o bien un triturado en esos saquitos de chupar tan cómodos que ellos llaman “pouches” son mucho más seguros para nuestros hijos que una pieza de fruta que tú puedas comprarle en el súper. Me quedé un poco helada con estas afirmaciones, pero dejadme que os lo explique bien paso a paso.

Tuvimos la suerte de pasar una de esas mañanas en las que desconectas del ritmo frenético de la ciudad y te ves de repente disfrutando cantidad de un plan slow como escuchar cómo se cultivan en estos campos a tan sólo unas horas de Barcelona. Creo que para todas nosotras era todo muy nuevo, así que estábamos súper atentas a las explicaciones de los trabajadores de esas tierras que nos explicaron con verdadera pasión en qué consistía su trabajo.

A veces, uno tiene la suerte de toparse con alguien que disfruta de su trabajo, pero lo que sí que no es corriente es hablar con gente a la que le brillan los ojos y sonríe tanto al hablar con pasión de su trabajo. Una amiga me dio las gracias por visibilizar a través de mi stories el trabajo de los campesinos de esa zona y yo creo que es lo menos que se puede hacer pues creo que poca gente de la ciudad sabe qué hay detrás de un proceso como el que te permite que tú puedas dar a tu hijo la mejor fruta triturada.

Después de ese día no miro igual las manzanas. Lo reconozco: antes eran para mí todas iguales, más o menos…verde, amarilla y roja y punto y pelota. Ahora me fijo en cómo brillan gracias a sus ceras naturales si las frotas un poquito, en su tamaño, en si tienen dedos que salen al cabo de unos días como marca del que la recogió sin guantes apretando más de la cuenta, de si tienen agujeros de gusanitos, de su punto de dulzor…¡puf, es todo un mundo!

Todo empieza con cultivarlas en las mejores condiciones y ello implica no usar pesticidias, sino otras alternativas mucho más naturales que nos explicaron ese día.

Nunca me había planteado si es que existen alternativas a los pesticidas y ese día descubrí que sí, como lo que se pone en esos cacharros amarillos (como diría mi padre) para atrapar ahí dentro todos los posibles bichitos. No hace falta pulverizar grandes terrenos con químicos, con colocar esos aparatos en puntos estratégicos es más que suficiente.

Tampoco sabía yo que el tiempo era tan fundamental para la gente que trabaja en el campo. Cada cosa que se cosecha tiene su época del año y no otra y hay que respetar sus tiempos, de modo que si pillan lluvias o nieves, se fastidia todo el trabajo de meses, de modo que en estas tierras ya han desarrollado sus propias tácticas para evitar que esto pase cuando descienden las temperaturas, aunque si baja de los cero grados a veces es ya insalvable. Nunca imaginé que podría haber cuadrillas de trabajadores que si nevaba, por ejemplo, tenían que salir corriendo de su casa a intentar salvar la cosecha sea el día y la hora que sea. ¡Ahora entiendo que vivan pegados a la predicción del tiempo! Y es que, aunque hayan mejorado mucho y optimizado todo el proceso, el plantar y recoger las manzanas para fabricar potitos para Nestlé no deja de ser algo totalmente manual que depende de las personas.

Me sorprendió también aprender que a las manzanas que más les da el sol, más dulces están y que tienen máquinas para medir su dulzor para que sea óptima para darles a nuestros peques lo mejor. Porque si en el envase de un tarrito pone que si es 100% natural y sin aditivos es sencillamente verdad. Los potitos de Nestlé no llevan azúcares añadidos, sólo los presentes de forma natural en la propia fruta. Esto fue un gran descubrimiento para mí pues intento que tomen en menos azúcar posible desde pequeños.

Tras tanto aprendizaje y estando en el campo, disfrutamos de un delicioso y bucólico brunch allí mismo con el food truck de Indigenas que fue un auténtico acierto. Les podéis seguir aquí en su Instagram, aunque nunca será lo mismo que comerse en directo sus deliciosas quiche lorraines o tarta de limón o de chocolate. Además, es que en el campo todo sabe mejor.

El típico pan con tomate catalán o esta ensalada de pasta nos supo verdaderamente a gloria…

Y una que disfruta comiendo y fotografiando comida pues ya ni os cuento…;p

Interesante también fue que esa mañana aprendimos que para las manzanas de los potitos aunque no se cogen las frutas muy pequeñas, no importa tanto su aspecto, que si tiene un poquito más de rayitas en la piel o así, cosa que no ocurre con la fruta que se vende en el supermercado que tiene que ser perfecta porque nosotros, los consumidores, la pedimos así a menudo. ojo.

Fue una mañana de gran provecho: disfrutando del paisaje, de compartir la sabiduría de gente que lleva toda su vida dedicada a este negocio y cómo mejorarlo, de probar las mejores manzanas de mi vida y a convivir con otras bloggers disfrutando de una deliciosa comida.

Lástima que el Cuarto ahora es un poco mayor y el potito ni lo querría, pero estos nuevos de boca ancha tienen pinta de ser mucho más cómodos que los anteriores. Lo que sí que come y le gusta mucho son los pouches que le dan mucha más autonomía y ahora, sabiendo sus ingredientes verdaderamente tan naturales y sin aceite de palma ni azúcares, me quedo mucho más tranquila.

Aquí me tenéis disfrutando del solecito a finales de septiembre con mi sombrero de paja y mi cesta recogiendo manzanas quizás no de la mejor forma pues allí nos enseñaron cuál es la presión que hay que aplicar para arrancarlas de los árboles sin cargártelas.

Me gustó también saber que las manzanas que descartan por su tamaño excesivamente pequeño se usan para concentrados de zumos. ¡Aquí no se tira nada!

Imaginad la de gente que hay trabajando aquí para poder llenar estas cajas de manzanas…y las de toda la finca..

Aquí nos despedimos todas las bloggers que pasamos un día campestre estupendo.

Yo hasta me animé a subirme a un tractor y todo,¡ imaginaos la cara de mis hijos al ver a su madre ahí arriba cuál jovena! jajaja ( no creáis, que me costó subir lo mío)

Así que cuando veáis en el súper estas bolsitas de Naturnes, sabed que las han mimado muchísimo desde el minuto 0 para que lleguen a nosotras, mamis, en perfecto estado.

Sí, ya sé que le podría haber dado la vuelta al gorro para que no se viera la etiqueta, pero me hizo gracia así.

Y aquí acaba la crónica de mi viaje a Lleida conociendo cómo se cultivan manzanas para potitos de Nestlé. Un gran viaje al corazón para muchas de nosotras seguramente que no olvidaremos nunca.

¿Sabíais vosotras todas estas cosas que os he contado de las manzanas?

María

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