Y por fin llegó el ansiado momento para tantas madres: los niños empezaron el cole…os prometo que todavía me cuesta creerlo. Tantos meses esperando a septiembre y ahora parece que hasta me cuesta asimilarlo y todo…

Para mí, esta era una fecha clave en el calendario y no sólo por el alivio que supone “descansar” de ellos unas horas, ( ya me entendéis) y poder, por fin, trabajar, sino porque iba a separarme del Cuarto por tres horas tras haber estado con él estos casi 18 meses juntos. Sé que no son apenas horas y que sólo me da tiempo a” ir a Mercadona y volver” , como dice Cris, mi vecina o tomarte un café largo y ya volver con las prisas a por él, pero para mí era y es un gran hito.

Aunque a todos mis hijos les he educado de una manera muy parecida y digo parecida porque evidentemente no eres la misma con el primero que con el cuarto, cada uno tiene su propio carácter y eso les hace que cada uno tenga una forma de sobrellevar su entrada en la guarde y posteriormente, en el colegio.

Diego es muy abierto, alegre, independiente y brutote. Como me dice su profe, está “muy estimulado”. Aún así, no podía evitar tener la duda de si se adaptaría bien..viéndole aquí esta carita, tenía mis dudas.

Son tantos meses de acompañarme a toooodas partes (a depilarme, a reuniones, a la compra, al baño…a todo!! ) que no sabía cómo se sentiría él ni como me sentiría yo siquiera. Son sentimientos encontrados pues, por una parte, quieres trabajar y entrar en el “respetable” mundo de los adultos que hablan de “cosas serias” y no sólo “pañales, cacas y vacunas” y, por otro, crees que es demasiado pequeño para dejarle y que el dolor te partirá en dos literalmente y que tendrás un vacío en tu corazón imposible de llenar. Seguro que todas las que sois madres entendéis esta contradicción.

Veo esta carita suya de pato y me entra una pena enorme, (¡seré tonta!), pero es que es la única manera de que yo pueda trabajar en serio. Sé que algunas sois capaces de compaginar el cuidar a un niño y trabajar, pero yo lo he probado y no me funciona. Me supone un reto enorme y siento que no hago bien ninguna de las dos cosas. Así que al final he optado por esta medida: unas horitas de guarde y luego le recojo, comemos juntos tempranito, tetita y siesta. Creo que de esta manera es algo paulatino para él y le irá muy bien así. Si tuviera ayuda de un familiar cercano todo sería diferente seguramente, pero como yo en la crianza de mis hijos estoy sola pues mi marido trabaja fuera todo el día, tengo que espabilarme y buscar cúal es la mejor forma para sacarme yo sola las castañas del fuego sin depender de nadie.

La adaptación de los mayores al cole ha sido muy fácil en el caso del Mayor que iba muy sobrado ya conociendo el terreno que pisaba y la de la Menor porque es algo muy parecido al año pasado. Eso sí, la siesta que ya no hace en p4 la Menor la deja absolutamente ko hasta el punto de que es subirse en el coche y a los dos minutos ( y no exagero) ha caído frita. Ahora toca acostarles a todos un poco antes que en verano que íbamos más relajados para que así tengan las horas de sueño que necesitan.

En cambio, como ya os he comentado por Instagram, al Mediano que es más brutote, curiosamente le ha costado un poquito más el paso a la primaria. Será por el nuevo edificio, nuevos compañeros o el uniforme de camisa, pantalón y americana que impone bastante y les convierte en seguida en mini-hombrecitos, pero para él, está siendo todo un reto. Por suerte, tiene a su hermano mayor al lado, tan sólo en un curso más y se ven en el patio y comedor, que eso ayuda mucho también.

 

La verdad que en general todo ha ido como la seda y creo que eso porque están todos los hermanos juntos y tanto mi marido como yo nos fiamos 100% del cole, sus profes y su metodología que nos encanta. Tenemos la certeza de que están bien, se divierten y aprenden a la vez al lado de sus amigos y eso se nota en sus ganas de volver. Como madre creo que es muy difícil elegir un colegio para tus hijos, pero una vez estás bien, en el sitio adecuado, todo encaja y es muy fácil para toda la familia y su armonía general.

En cuanto Diego crezca un poco o yo encuentre trabajo, él se quedará más horas y se que estará bien, no me cabe ninguna duda. Mientras, seguiremos como hasta ahora, disfrutando de esas siestas tranquilas acariciando sus ricitos rubios y aspirando ese aroma de bebé que cada vez se evapora más rápido y que sé que tanto echaré de menos.

Fotografía de Verd Mint 

Ropa de Diego de la nueva colección que está por salir de Let them be kids, ropa muy cómoda para niños rockeros y molones.

¿Qué tal se han adaptado vuestros hijos al cole?

María

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