En cuanto es época de calçots, mi marido no tarda en decir que hay que ir a comerlos a algún sitio. A mí, como buena madrileña, no me entusiasmaban más que nada por el desconocimiento, pero lo suyo con estas cebollas en un horno de leña es verdadera pasión. ¿Cuál es el problema? Encontrar un sitio dónde se pueda ir a comer una calçotada con niños. Encontré la Masia El Xaloc navegando por internet y decidimos probarla.

Esta es una antigua masia  restaurada situada en Calders (Moianès) que está a una hora y poco de Barcelona. Quizás algunos la recuerden por un lugar dónde se iban de campamentos de pequeños o, como dicen aquí, en Cataluña, de “colonias”, esa palabreja a la que no acabo yo de acostumbrarme.

En el Xaloc tienen 8 comedores con una decoración rústica que encajan perfectamente con su estilo de comida tradicional catalana, como podéis ver en la foto. Son perfectos tanto para celebraciones familiares como eventos. En nuestro caso, fuimos los 6.

Un punto a favor de su cocina, además de la excelente calidad, es la rapidez con la que nos sirvieron la comida. Cuando uno va con niños, es difícil que aguanten sentados mucho rato sin tocarlo todo, así que cuanto antes les sirvan, mejor. Tienen un menú infantil para elegir entre macarrones caseros muy ricos y canelones y luego carne rebozada muy rica también (imposible resistirse a no probarla). Para los adultos, tabla de patés y luego en seguida, teja de calçots con su correspondiente salsa de romesco para chuparse los dedos. Te dan tu baberito y ale, ¡ a ponerse las botas!

Marido, contento como estaba camino de su teja y media de calçots, olvidó que luego venía el plato fuerte realmente. la carne, para el cual yo me estaba reservando. Nada menos que una parrillada de la misma con butifarra negra y blanca, cordero y cansalada que dicen aquí.

Venía acompañada de una parrillada de verduras (espárragos, champiñones, alcachofas, tomate, pimiento, patatas “al caliu” ) con ali-oli. Todo espectacular de bueno y con un servicio muy atento, cosa que da gusto, la verdad.

Sobra decir que todo era casero, hasta los postres y eso se nota. ¡Estos profiteroles con chocolate estaban de vicio!

Pero es que en El Xaloc hacen hasta sus propios yogures, una pasada. A mi marido le ha dado por tomarlos con miel, pero también tenían la opción de que fuera con su propia mermelada casera que yo probé para cenar y estaba muy rica también. De postre los niños tomaron unos helados de vainilla y chocolate.

La verdad es que el tiempo nos acompañó mucho y pudimos disfrutar de una calçotada muy agradable en sus salones con unos grandes ventanales desde los que se vislumbraba un paisaje rural que relajaba mucho. Nada de ruidos de coches ni edificios altos de la ciudad. Sólo árboles, bosque y silencio. Un gustazo para los urbanitas. Ahí pude darle al Cuarto su “postre” en forma de leche. Casera también, of course! 🙂

Eso sí, el resto de la comida estuvo en una trona que tenían. Punto a tener en cuenta para los padres con niños.

 

Esta antigua masia catalana es un lugar perfecto para celebrar bodas. Últimamente se celebran muchas y viendo rincones tan monos que tienen como éste, no me extraña porque es perfecto para un aperitivo y un photo call.

Al ser un terreno muy grande, tienen una parte de naturaleza muy bien adaptada para niños con varios circuitos: uno para niños más pequeños, como el que hicieron mis hijos

y otro circuito para los niños mayores de 10 años, es decir, mi marido, evidentemente que no pudo evitar probarlo para aligerar una comida intensa.

Creo que es un puntazo que hayan apostado por construir varias áreas especiales para niños. Yo, como madre, lo valoro mucho. Mientras los padres comen o echan la siesta, los niños están con un monitor durante nada menos que 2h y media. Sí, sí,lo que leéis, padres de familias numerosas. Suena lo más parecido a paraíso y así es. Ahora en serio, todos queremos mucho a nuestros hijos, pero la realidad de la vida es que a veces nos falta un poco de tiempo de matrimonio, así que poder tener un canguro es un auténtico lujo. Así, durante este tiempo, los niños van cambiando de escenario. Primero juegan en un parque, luego hacen estos circuitos, visitan una pequeña granja que tienen con unos cuantos animales… creo que ellos aprenden cosas nuevas y los padres podemos descansar. ¿Quién da más?

También tienen este mini-rocódromo y según la estación del año, hay una piscina o castillo hinchable del cual nosotros no pudimos disfrutar, por desgracia.

 

Es muy curioso porque la Masia El Xaloc tiene grandes contrastes. En la parte de abajo están los comedores y porche rústico y en la parte superior está el hotel con unas cuantas habitaciones totalmente modernas y con una decoración impecable que pega todo conmigo.

Allí nos alojamos una noche. En este cuarto rosa estuvimos la Menor, el Cuarto y yo. Obviamente siendo tantos, hay que dividirse y como los dos peques no duermen solos, tuvimos que repartirnos niños.

Como véis, no le falta detalle.

Aquí, una servidora porteando al Cuarto para dormir la siesta. Demasiado pequeño para irse con los monitores 😉

Los chicos de la casa compartieron esta habitación beige tan bonita cuya decoración me encantó también. ¡ Era como sentirme en los cuartos de mis sueños! Todo muy limpio y muy nuevo, un gustazo.

Además, en el hotel sirven desayunos típicos de la zona: pan con tomate y embutidos y cenas a la carta con cocina típica catalana. Ambas comidas en un comedor pequeñito y muy acogedor. Tengo que destacar lo bien que trataron a los niños preocupándose por ellos, dándoles hojas y pinturas para que se entretuvieran pintando. Les sirvieron siempre la comida en seguida. Como padres, agradecemos mucho todos estos servicios, por lo que recomendamos venir a comer aquí calçots o de menú y pasar una noche con toda la familia al completo. Está todo perfectamente equipado, así que le doy el sello “family proof”.

¿Os animáis a venir un fin de semana?

María

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